Apuntes sobre Lunuli. Amuletos elementales de Pamela González
Hay lecturas que llegan en el momento indicado. Por supuesto, no es lo mismo leer la Celestina a los quince que, a los cincuenta, pero más allá del hecho de que, a la literatura hay que llegar vívido y vivido, lo cierto es que existen contextos que posibilitan pensamientos, emociones, sentimientos, que de otra manera no podrían haber nacido. Así me ha ocurrido, con la lectura del poemario Lunuli. Amuletos elementales de Pamela González. Decidí leerlo antier, cuando el cielo amenazaba con llovizna y mientras las tímidas gotas caían sobre el techo de mi cabaña, yo leía: “Estoy volviéndome árbol, en los brotes presiento el cambio, ahora no vacilan, ¿por qué temer errores que ni oscilan? vendrán placeres, pétalos y trotes Voltee entonces a ver lo orgullosos pinos y encinos que rodean este mi jacal, este mi hogar, y me pregunté si acaso no estaría yo mismo trocándome en oyamel, en arbusto o en hongo. La lluvia comenzó a arreciar y las láminas comenzaron a aplaudir de alegría...