Zapato
Levanto mi lengua, bebo sudor y orines; busco, busco a mi par y no lo hallo, sólo mi suela arrastra ceniza; escucho aullidos que desgastan mi sintética piel. La nada llega, mi tacón se suelta y descanso; mi cordón, junto a otros, forman nudos, nudos trocados en montañas; cerros que reclaman respuestas. Recuerdo la hoguera y lejanamente escucho, “déjenlo en paz”.

Excelente texto, breve y con ricos tintes surrealistas, me gustó... tal vez sólo pondría: "¡déjenlos en paz"... haciendo tal vez alusión a los recientemente masacrados e Tamaulipas. Saludos.
ResponderEliminarSería más fuerte, cierto. agradezco tu lectura hermano, te mando un fuerte abrazo
EliminarMe gustó mucho el nombre de tu blog
ResponderEliminar¿Verdad que está chido? hace unos ayeres un académico me dijo que lo cambiara poque no era serio. Decidí dejarlo
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